divendres, 8 de juliol del 2011

Una publicitat singular

(carta enviada al diari Avui amb data 8.7.2011, no publicada)




Estem trobant per tot arreu uns cartells que ens inciten a fer-nos banquers, concretament per 1000 euros ja en podem ser. Una publicitat més que discutible perquè incitar-nos a ser banquer amb el poc prestigi que té la professió i amb el convenciment que aquests individus són un càncer per la nostra societat, sembla més aviat un greu error aquest enfocament.

La veritat és que em sorprèn la poca imaginació de les agències de publicitat i el poc criteri que tenen els directius de les empreses a l’hora de contractar-les. En els moments actuals en que els nens a l’escola prefereixen dir que el seu pare (o mare) treballa en un bordell com a pianista, en lloc de reconèixer que és un banquer, a què ve aquesta propaganda esbiaixada i errònia?




A LVD del dia 11.7.2011 Màrius Serra publica un article -molt millor que la meva carta- sobre aquest mateix tema. Veure a continuació:

Hijo, soy bankera

El RUNRÚN Màrius Serra

Los cerebrines de Bankia llegan a la sabia conclusión de que la profesión de banquero tiene hoy un gran prestigio social
Este viernes hará dos meses que empezó el movimiento del 15-M, conocido como el de los indignados.Ayer se cumplió un año de la gran manifestación independentista del 10-J que llenó las calles de catalanes indignados por la sentencia del Estatut. Son dos olas de indignación de signo diverso, a pesar de las convergencias. El efecto aniversario ha multiplicado los debates sobre las consecuencias del 10-J. El balance va por barrios. Si, por ejemplo, nos parásemos ante un quiosco podríamos llegar a la conclusión de que la movilización hizo aumentar la presencia del catalán. Si, por contra, nos dedicásemos a analizar el nuevo mapa político, veríamos que el espacio independentista (en sentido literal) o soberanista (en figurado) adopta un aire gaudiniano. Ahora predomina el trencadís. A pesar de la victoria de CiU, la unidad de la calle se diversificó en la urna. En cuanto a la segunda ola de indignación, todavía es pronto para debatir sus consecuencias políticas, aunque se adivinan algunos movimientos. Pronto nos inundarán con debates, suplementos y libros sobre el tema. De momento, cuando se acaban de desmantelar los campamentos y aún no se han cumplido ni dos meses de las primeras protestas, dos son las huellas más visibles en las páginas de los diarios.

La primera es la investigación judicial sobre el presunto fraude de la SGAE. Es un caso complejo, pero queda claro que la lucha contra la ley Sinde articuló un movimiento clave para explicar la protesta (sobre todo en Sol) y de aquella lucha salen estas denuncias. La segunda tiene presencia en los medios de comunicación a través del doloroso método del pago. ¿Vieron los anuncios protagonizados por seres anónimos que pronto se harán bankero o bankera?Por ejemplo, una maestra: "Los niños le llaman la seño. No saben que pronto se hará Bankera". Sí, bankera,con ka de okupa perrofláutico. Es una campaña delirante para colocar acciones de una entidad financiera denominada Bankia que reúne a siete cajas que se han caracterizado por su gran eficiencia contable, ejem, capitaneadas por Caja Madrid y Bancaja. Los cerebrines de Bankia han llegado a la sabia conclusión de que ahora mismo la profesión de banquero tiene un gran prestigio social. Y, para que no les digan que no son sensibles a las reivindicaciones de la gente, destacan la K con el color verde (esperanza) corporativo. Eso sí, te querrán bankero pero te cobran dos euros al mes de mantenimiento si el saldo de tu cuenta está por debajo de los 2.000 euros, en la línea del capitalismo ético, ese extraordinario concepto ideado por Sarkozy el otoño de 2008, cuando la crisis empezaba a sacar la patita en todo el mundo excepto en la Moncloa. Sarkozy predicaba "el fin del laissez-faire y la refundación del capitalismo sobre bases éticas".

La campaña del "hazte Bankera" merecería un premio Pessoa, que aún no existe pero deberemos crearlo con urgencia para premiar la publicidad más torera. Fernando Pessoa escribió O banqueiro anarquista siete años antes del crack económico del 29. En la obra del portugués un viejo anarquista argumenta, con una lógica aplastante no exenta de paradojas, que la única posibilidad que le queda de mantener su militancia ácrata es hacerse banquero. Los de Bankia deben de pensar lo mismo. Los pobres empleados de banca lo agradecerán. Conozco a unos cuantos que, desde hace unos meses, disimulan cuando sus hijos pequeños les piden para algún trabajo escolar que de qué trabaja papá o mamá. Uno de ellos incluso se planteaba decir que era pianista en un burdel.